tello

DSC_1027

Anuncios

Nacho Vegas: en la cresta de la ola

Cuando un artista que está acostumbrado a no llenar escenarios reducidos, con un público elitista-intelectualoide-gafa-pasta que le veía en silencio y sin reacción a su entrega, ve ahora como llena tres noches una sala como Joy Eslava, con una audiencia joven y heterogénea que corea sus canciones cuando puede y le respeta cuando debe, tiene que pensar: “Joder”.
Y es que las tres fechas de Nacho Vegas en Madrid marcan un antes y un después en la concepción de su carrera. Tras su triunfante paso por el Auditori de Barcelona llegaba a Madrid con la entradas agotadas desde hacía días y con el anuncio de una segunda fecha. Esto ilustra perfectamente la gran expectación que el último disco del compositor asturiano (El Manifiesto Desastre) ha levantado en el panorama musical español.
Desde que Vegas publicara El tiempo de las cerezas junto a Enrique Búnbury y Tu labio superior con Cristina Rosenvinge, el número de personas interesadas por la música intimista, cruda y visceral de este personaje, figura de culto dentro del indie español, se ha visto incrementada notablemente. Y él lo sabe, como demuestra la selección del repertorio.
Nacho desgranó casi todas las canciones de su último disco, dejando fuera las tres más flojas, y las mezcló con temazos clásicos de su discografía anterior. Así, acompañado de una banda potentísima y de un nivel altísimo, destacando las guitarras de Xel Pereda y los teclados de Abraham Boba, Vegas nos puso los pelos de punta con las interpretaciones de nuevas canciones “Dry Martini S.A”, “Morir o Matar” o “El Tercer Día” y con hits como “Ocho y Medio”, “Perdimos el Control” o la versión “Que te Vaya Bien Miss Carrusel”. Pero sin duda el momento álgido fue cuando Vegas (en la última noche, tras un divertido monólogo que dejó ver lo a gusto que estaba encima del escenario) atacó el tema que todo el mundo deseaba oír: “El Hombre que Casi Conoció a Michi Panero”.
Los bises fueron distintos en las tres noches, según me dijo el propio Nacho tras el segundo concierto, “para que sea un poco más variado ¿sabes?”. Así, en la primera noche, se despidió con “El Ángel Simón” y “Noches Árticas”, la segunda se marchó tras tocar “Añada de Ana la Friolera” y la tercera tras “Nuevos Planes, Idénticas Estrategias”.
Tres noches mágicas (un servidor pudo estar en las dos últimas) en las que Nacho Vegas demostró estar a la altura de las circunstancias y de la expectación levantada y de las que nadie salió descontento, muchos con ganas de repetir. En marzo voy a Burgos a verle, ¿quién se apunta?

tracklistnacho

Porque la música pica como la vida